La vida es esporádica y cada vez que suceden 6 años, en Matapalos que es lugar que asumiremos como país, nacía la esperanza.
Fue en el año de los zopilotes que Don Carmencio Patín fue nominado para presidente de la república por los patiblancos; en contraposición a Don Fidencio Paraquesoy Bueno perteneciente al partido destructivo, gobernante en los últimos 25 años, y sostenedor del status quo de la clase pudiente del país de entonces; los patirojos.
No había tiempo, no existía la perpetuidad como concepto claro porque los relojes habían sido mandados a destruir por los otros mandatarios anteriores, buscando borrar los recuerdos del pueblo y sus tragedias bajo este régimen.
Hablar de recuerdos era referirse a situaciones inmediatas y no a evaluaciones de años, días, horas o segundos. El diccionario oficial; el de la Real Academia de imbéciles (RAI) suprimió por decreto ejecutivo cualquier alusión en referencia a medidas de tiempo, y la gente se dedicaba a observar las auroras que el gobierno decretaba hábiles para trabajar y el ocaso del sol, con la mirada firme hacia el oeste cuando atardecía para volver a sus casas.
En su campaña, Don Carmencio ofreció flores; pero no flores cualquiera, sino de Holanda de variados colores, de esas que cambian y te avisan con sus variaciones de las alteraciones del tiempo…
La gente se mostró convencida, estaba harta del robo encarnizado y de la fetidez gubernamental de entonces, y una promesa de cambios considerables, con olor a fresco, para volver al orden de la evidente anarquía hizo revivir la posibilidad de liberarse.
Cualquiera va a cuestionar diciendo que el tiempo también es un convencionalismo fuera de control y que nos es impuesto para dominarnos. Los patirojos asumieron (partido en gobierno) asumieron la propuesta de Don Carmencio como ambiciosa y decidieron hacer esfuerzos ingentes para borrarlo del mapa.
Era tanto el dominio de los patirojos que decidieron declararlo loco por medio de declaraciones de médicos masaya que argumentaron en contra del candidato patiblanco y su posterior elección. Los patiblancos no se quedaron atrás declarando que la gente no olvidaba los atropellos del gobierno de entonces, y aunque usaran mentiras para difamar a su candidato no iban a lograr eliminarlos.
Un “Genio”; el presidente del Consejo Electorado decidió borrarlo del padrón electoral y así inhibir su derecho al voto en forma secreta. Días después, (no soy exacto porque tengo prohibido acordarme de los conceptos de tiempo antes mencionados),Don Carmencio asistió al ejercicio de su Derecho al sufragio, pero su mayor sorpresa fue descubrir que no existía ningún Carmencio Patín en el Padrón, para lo cual guardó silencio y salió a la calle sin emitir ningún reclamo.
Fue por la noche cuando a través de radio Bambú, Don Carmencio dió su discurso final:
“No hay presidentes democrátas, sino democracias posibles,no hay promesas, sino deseos de vivir, no existe la libertad, sino el dominio de los fuertes sobre los débiles, no hay sueños de destrucción, sino visiones del futuro”
Por tanto debo expresar que hoy me fue cercenado el derecho a elegir democráticamente porque no existo, no estoy más; no aparezco en el padrón electoral, así que si ustedes público que me escucha votó por alguien con nombre “Carmencio Patín”, ese voto es nulo, porque fui borrado por este gobierno que no quiere más que desterrarme. Pero voy a decir algo que me está prohibido y que me está negado decir:
Tengo mi cédula de identidad con número 0005-0005-1964 otorgada a las 4 de la tarde del día 28 de mayo de 2007 que lo demuestra porque está indicado en el reverso del documento.
Este documento como tal, emitido por este gobierno da pruebas contundentes de que sí existo y que soy fruto de un acto de vandalismo….electoral….
Luego guardó silencio esperando la llegada de los militares que le arrestaron. Dos días después fue declarado loco bajo el argumento que el tiempo no existía en el pueblo de Matapalos y que los datos señalados en su cédula no eran prueba contundente para demostrar su existencia…
Y así fue condenado al destierro, sin nombre ni apellidos, lejos, al punto que no supimos su destino…
Pero nos ayudó en algo, nos recordó que hace más de 500 años hemos sido esclavos, y que ahora aunque las personas han cambiado, seguimos siéndolo, pero de los de nuestra misma sangre, que luchan por perpetuarse en el poder…